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junio 10, 2026Urbanismo y Ciudad

ARQ. SANABRA: El primer socio vitalicio del Club Almirante Brown de Puerto Madryn

Por Arquitecto Carlos Sanabra para candelariopatagonia.com

En diciembre de 2016, la Revista Candelario (Nº 31) publicó un valioso artículo del Dr. Patricio Castillo Meisen. En sus páginas, rescataba la figura de Vito Dumas, el eximio navegante que llegó a Puerto Madryn en 1945, el mismo año en que se fundó el Club Almirante Brown. Esta institución social y deportiva nació estrechamente ligada al mar en plena época de la pesca del cazón, lo que explica por qué declararon a Dumas como su primer socio vitalicio.

Compartimos parte de aquella histórica crónica del Dr. Castillo Meisen:
Navegando desde Mar del Plata en el velero EDELWEISS, la tripulación sufrió una serie de averías a 150 millas de la costa, empeoradas por un fuerte viento que los obligó a cambiar de rumbo.
«En lugar de una excursión de pesca, aquello fue una excursión accidentada. Se nos rompieron dos velas y la última se nos terminó de destrozar frente a la entrada del Golfo», relató el propio Dumas en una entrevista para el periódico semanal de Puerto Madryn, GOLFO NUEVO, publicada el 17 de marzo de 1945.

Al ser consultado sobre su impresión de la zona, el navegante respondió de forma elocuente:
«Es maravilloso. Al entrar al Golfo encontramos una fuerte tormenta y, aun así, mi impresión fue majestuosa. A medida que transcurría el día, el fuerte viento hacía arbolar un enorme mar, confirmando mi sensación de estar en plena alta mar… Por fortuna, hacia la mitad de la noche el mar se fue aplacando. Pude gozar la dicha de un amanecer maravilloso que, al proyectar el sol sobre el pueblo de Madryn que se insinuaba en el horizonte, lo realzaba. Parecía bendecir a esta población exigida a fuerza de sacrificios y dueña de un porvenir venturoso».

Durante su estadía, Dumas fue recibido por el Prefecto Furnillo —jefe de la Prefectura de ese entonces, además de presidente y fundador del Club Almirante Brown—, quien lo designó socio vitalicio. El navegante también brindó una conferencia en el Teatro Español donde confesó: «Si Dios quiere volveré. No sería extraño que dentro de poco tiempo adquiera un terreno adyacente a Madryn y fije aquí mi residencia».

Sin embargo, el destino le deparaba otros rumbos y su deseo de mudarse a Puerto Madryn jamás se cumplió. En septiembre de ese mismo año, fiel a su espíritu indomable, emprendió una nueva travesía en solitario hacia el norte, con destino a Nueva York.

Cuando estaba a punto de lograrlo frente a Coney Island, una corriente lo arrastró mar adentro. El mundo entero lo dio por muerto, hasta que el barco Serantes lo rescató al sur de las Islas Canarias. Dumas continuó navegando y recaló en Brasil tras pasar 106 días en absoluta soledad. Así concretó el doble cruce del Atlántico: 17.045 millas náuticas en 234 días.

Años más tarde, en 1955, se trazó un objetivo un poco menos desafiante pero igual de riguroso: unir Buenos Aires y Nueva York en una sola escala de 7.100 millas y 117 días. En ese trayecto, quedó atrapado varios días en la región ecuatorial sin viento ni agua potable, lo que le provocó una deshidratación grave. Tuvo que recalar de emergencia en Bermudas, donde fue hospitalizado con síntomas de escorbuto y una presión máxima alarmante de 28.

A pesar de que los médicos le recomendaron no volver a tocar el timón, continuó su ruta. Tras superar su última gran prueba en el mar —el huracán Ionne, que lo alcanzó muy cerca de la costa estadounidense—, arribó finalmente al puerto de Nueva York. Allí permaneció enfermo, sin dinero y sin proyectos.

Terminó vendiendo su amado barco y regresó a Buenos Aires en un carguero.
El gran «Navegante Solitario». Falleció el 28 de marzo de 1965.

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