Por Arquitecto Carlos Sanabra para www.candelariopatagonia.com
Las ciudades centenarias que han tenido un desarrollo planificado han preservado su centro histórico ubicando las ampliaciones urbanas fuera del casco original. Abundan los ejemplos, especialmente en países europeos –de quienes hemos heredado hábitos y costumbres de vida-
Han entendido que la ciudad histórica no podría sobrevivir con sus características patrimoniales si se le incorporaban los usos que corresponden a los nuevos tiempos.
Al mismo tiempo entendieron que los nuevos usos resultan muy condicionados si tenían que ajustarse a las exigencias –físicas, de servicios y equipamiento urbano- de un centro histórico pensado y construido para otro tiempo.
La solución fue sencilla y vino desde el urbanismo: la ciudad nueva se planifica fuera de la ciudad histórica y ésta se mantiene con una renovación acorde al mantenimiento de sus valores patrimoniales.
Por supuesto esto va acompañado con planes de diseño urbano en consonancia con las demandas de la ciudad histórica y la ciudad nueva.
Lamentablemente, en nuestra ciudad quienes pensaron el actual Código de Planeamiento Urbano hacia finales de los años 70 no hicieron esa distinción. Tampoco se corrigió ese error en las sucesivas reformas que se le hicieron en los años siguientes incluida la última que data de 2 años atrás.
Hoy nuestra ciudad persiste en ese error. Mucho del patrimonio histórico está perdido. Mucho de los nuevos usos en las áreas céntricas están muy condicionados por el entorno ya existente (tamaño de lotes, anchos de calles, redes de servicios deficitarios, etc)
¿Es posible corregir el error?
SI. Para ello hay que pensar Madryn en términos urbanísticos con una visión de futuro seria y profesional.





