Por Arquiteco Carlos Sanabra para www.candelariopatagonia.com
Algunos son –por ahora- un modelo, otros ya han comenzado a construirse.
De madera o materiales biológicos o nuevos productos tecnológicos, crean vecindarios menos contaminantes, generan su propia energía, recuperan sus residuos, están rodeados de amplias zonas naturales –embellecidas con la acción creativa y transformadora del hombre-, tienen huertos orgánicos para abastecerse de alimentos, los vehículos son autónomos o eléctricos y el tránsito peatonal o en bicicleta es lo habitual. Por supuesto alcanzan los más elevados estándares de calidad de vida.
No hay una receta única. En algunos se prefiere el vínculo fuerte con la naturaleza y una vida rural con las comodidades urbanas. Otros prefieren una visión estética futurista, más tecnológica con predominio de sensores, ingeniería e inteligencia artificial. Y por supuesto, existe una infinidad de modelos intermedios.
Una legislación apropiada, inteligente y adaptada a los nuevos tiempos favorece el desarrollo de tales proyectos.
Pero, nuestra legislación es anacrónica y persiste generar modelos ya superados. El desafío es crear esa legislación apropiada. ¿Podremos hacerlo?





