Por Arquitecto Carlos Sanabra para www.candelariopatagonia.com
A pesar que la ciudad de Puerto Madryn multiplico por 10 su cantidad de habitantes en los últimos 50 años, la extensión de su frente costero permaneció igual: desde el muelle Storni hasta Punta Cuevas.
En estos últimos 50 años –recurrentemente- la Comunidad expresó su preocupación por la persistente erosión de la costa norte –desde la malograda Casa Derbes hacia el norte- y en la persistente pérdida de arena de nuestros médanos de la costa sur.
Mientras tanto proliferan año a año, temporada de verano a temporada de verano nuevas intervenciones en el frente costero sin responder a plan alguno y repitiendo modelos constructivos probadamente inconvenientes para ese medio ambiente tan particular.
A ello cabe agregar supuestos monumentos que tampoco responden a plan de diseño alguno. Simplemente, a alguien se le ocurrió, lo pudo instalar y lo instaló. Más allá del mayor o menor valor estético, el punto es que son aleatorios, es decir no responden a un plan integral del frente costero.
Alguna vez se intentó llevar adelante un concurso nacional de anteproyectos para nuestro frente costero, pero las propuestas no generaron ninguna acción concreta. Tal vez por hastío o por desesperanza -o por temor a molestar- en los últimos tiempos no se habla del tema ni en los ámbitos sociales tanto como profesionales y académicos. Lo cual no quiere decir que desapareció. Por el contrario, los procesos naturales de erosión y pérdida de arena no se detienen porque de ellos no se hable.
A veces es bueno interrogarse: ¿Por qué la ciudad no creció extendiéndose sobre el litoral del Golfo Nuevo? ¿Por qué los madrynenses no generamos un proyecto integral de frente marítimo para nuestra ciudad?





