En una nueva entrega de Patagonia Economía y Negocios, en FM Patagonia, Puerto Madryn, el contador Walter Gómez mantuvo una interesante conversación sobre el emprendedorismo en Argentina, y cómo crear la demanda, la creación de nichos de venta, y la adaptación de un producto al mercado de consumo.
Conversó con Nicolás Tiferes, creador de Yerba Mate Mathienzo, y sus vaivenes hasta imponer su producto en un mundo dominado por grandes productoras con más de un siglo de experiencia.
«Yo soy diseñador industrial y había desarrollado un producto, un mate de silicona, (…) Y había desarrollado principalmente para salir a vender mi servicio de diseño. A ese mate le puse de nombre Matienzo por mi papá, que dice, «Habitualmente pásame el Matienzo.»
Al tiempo y a fuerza de venta, ese producto se termina transformando en una una iniciativa para transformar el estudio de diseño en la marca Matienzo, Matienzo con H, porque Mati con H en idioma hindú significa iluminación y claridad.
En 2015 decido disolver el estudio de diseño Eh, y abocarme a este universo de de la yerba mate o del mate.», así comenzó su charla Nicolás contando como de un diseño industrial pasó a crear una marca propia.
Su espíritu emprendedor lo llevó a involucrarse e investigar el muundo de la yerba mate: «Y un día dije, «Aprieto reset, viajo a Misiones a saber de qué se trataba la industria de la yerba mate y me encontré con un universo de oportunidades.»
Su inquietud lo llevó a reunirse con diferentes cooperativas yerbateras hasta que una de ellas confió en la iniciativa de lograr una yerba premium de exportación… que nunca exportó.
A través de un cliente que vendía sus mates de silicona por Ebay, armó una exportación de 5 toneladas en paquetes de 1 kilo cada uno: «A esa persona yo la conocía, de un contacto en común y me mandé a imprimir todo el packaging de Matienzo, el primero, de un lado en todo en inglés para el mercado de Estados Unidos, y del otro lado en castellano. (…) una semana antes de preparar la carga para mandar a Estados Unidos me llega mail diciendo que tuvo un problema serio y que no me iba a poder avanzar con el negocio.
Y ahora qué hago porque yo no tenía ni ningún tipo de circuito comercial abierto. Empecé a meter los paquetes en el auto y empecé a tocar timbre en en las dietéticas. El tema es que yo fui con los paquetes y la gente me seguía diciendo, «¿Qué es este paquete en inglés?» Estás en Argentina, ¿viste? ¿Qué hace esta yerba en inglés?».
La reticencia a comprar algo desconocido fue el impulso para que Nicolás encendiera todo su espíritu emprendedor y transformara un inconveniente en una oportunidad: «Ahí lo que pasa es que la gente me miraba o por pena me los agarraba algunos, hasta que en un momento y por repetición se me ocurre un una idea con un cartelito que decía, «Alguna vez probaste ya algo de exportación.»
Obviamente el concepto de exportación se asocia a la calidad. Ahí es donde la gente se empezó a interesar, empezaron a comprar, se empezó a asociar a Mathienzo con Yerba de Exportación y ahí fue el despegue de Yerba Mate Mathienzo, en inglés, vendiéndose en Argentina. Así arrancó mi negocio.»





