ARQ. SANABRA: Las 12 Reglas de Camilo José Cela para el Periodismo
La verdad y la ética en el centro
Por Arquitecto Carlos Sanabra para candelariopatagonia.com
En reconocimiento a la trascendencia que tiene la tarea periodística en la formación de la opinión pública, desde Candelario Patagonia nos sumamos a las celebraciones recordando al escritor, periodista y premio Nobel de Literatura Camilo José Cela.
En septiembre de 1992, durante la Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Cela propuso doce reglas éticas fundamentales para el ejercicio de la profesión:
- Reflejar los hechos reales: Decir lo que acontece; no lo que se desearía que aconteciese ni lo que se imagina que ocurrió.
- Anteponer la verdad: Priorizar la verdad ante cualquier otra consideración, recordando siempre que la mentira no es noticia y que, aunque sea tomada como tal, nunca es rentable.
- Buscar la objetividad: Ser tan objetivo como un espejo plano.
- Callar antes que deformar: El periodismo no es el carnaval, ni la cámara de los horrores, ni un museo de cera.
- Mantener la independencia: Ser independientes en el criterio propio y evitar entrar en el juego político inmediato.
- Apelar al intelecto: Aspirar al entendimiento intelectual y no al presentimiento visceral de los sucesos y las situaciones.
- Respetar la línea editorial: Funcionar en sintonía con la empresa, ya que un medio debe ser una unidad de conducta y de expresión, no una suma de parcialidades. En caso de que la discrepancia sea insalvable, se debe buscar otro espacio, puesto que ni la traición (fingiendo ante uno mismo o mintiendo a la empresa), ni la conspiración, ni la sublevación son armas admisibles.
- Resistir las presiones: Soportar toda suerte de presiones morales, sociales, religiosas, políticas, familiares, económicas o sindicales, incluidas las de la propia empresa (mandamiento que se vincula directamente con el anterior).
- Asumir un rol de canal: Recordar en todo momento que el periodista no es el eje de nada, sino el eco de todo.
- Escribir con sencillez: Huir de la voz pretenciosa y escribir siempre con la máxima claridad, corrección y un total respeto a la lengua. Es ridículo escuchar a un poeta en trance; cuánto más a un periodista inventando léxico y sembrando la página de palabras entrecomilladas o en cursiva.
- Conservar el orgullo profesional: Mantener un firme y honesto orgullo profesional a todo trance y, sosteniendo siempre los debidos respetos, no inclinarse ante nadie.
- Rechazar la delación y la lisonja: No ensayar la delación, no dar pábulo a la murmuración ni ejercitar jamás la adulación. Al delator se le paga con el desprecio y la calderilla del fondo de reptiles; al murmurador se le termina cayendo la lengua y al adulador se le premia con una cicatera y despectiva palmadita en la espalda.
Desde nuestro espacio alentamos el cumplimiento de estas reglas de comportamiento ético.
Su puesta en práctica no solo nos permitirá contar con profesionales y medios de comunicación más serios y honestos, sino que garantizará que nuestra comunidad acceda al nivel de información y análisis responsable que necesita y merece para evaluar la realidad local.
