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agosto 23, 2026Urbanismo y Ciudad

ARQ. SANABRA: Dolores de la ciudad

– Urbanismo, decadencia y mediocridad-

Por Arquitecto Carlos Sanabra

Cuando nos aparece un dolor físico, emocional o un problema en nuestra salud, inmediatamente recurrimos al médico especialista. Valoramos su conocimiento, confiamos en su diagnóstico, seguimos sus instrucciones y nos sometemos a los remedios que nos prescribe. Nadie duda que ese sea el camino correcto para tratar un dolor o un malestar físico. Por supuesto, siempre es posible ignorarlo pero en ese caso la responsabilidad y las consecuencias caerán sobre la propia persona que las ignora.

Nuestras ciudades son una extensión de nosotros mismos. Por lo tanto, la buena salud urbana es una cuestión que debe preocupar a sus habitantes y cuando se presentan problemas recurrir al especialista. En este caso el médico especialista es el urbanista y en nuestras sociedades democráticas y republicanas quienes tienen obligación de convocarlo para encontrar los remedios adecuados son los políticos que tienen la responsabilidad de administrar la ciudad. Pero las consecuencias de ignorarlo no caen solo sobre los políticos sino sobre la totalidad de sus habitantes.

Es evidente que nuestras ciudades no gozan de buena salud. Duele ver las periferias urbanas con serias carencias de servicios básicos creciendo raudamente, la degradación paulatina de la calidad de vida, el desorden creciente en el funcionamiento de la ciudad, la destrucción indolente de áreas patrimoniales, la ausencia de un plan urbano serio, el colapso de redes de infraestructuras existentes, sus torpes obstáculos para sus ciudadanos puedan desarrollarse.

Frente a todos esos dolores y malestares de la salud urbana no nos encontramos con un especialista urbano sino con un discurso demagógico basado en especulaciones políticas y caprichosas discrecionalidades técnicas que en vez de arrojar claridad para entender, diagnosticar y definir los remedios, han oscurecido los problemas, confundido la definición de los objetivos, tergiversado conceptos urbanísticos y mal aplicado procedimientos que prescribe la disciplina de la planificación de ciudades.

La ausencia de urbanistas se pretende ocultar con una legión muy variada de curanderos urbanos conformados por periodistas de medios oficialistas, políticos en busca de espacios de poder y las ONG siempre atentas a ampliar su quintita de poder y privilegios. Han ocupado el accionar disciplinar del urbanismo, opinando sin fundamento técnico, cargado de prejuicios e intereses particulares, sin capacidad de entender problemas complejos de la ciudad, simplificando por ignorancia las cuestiones más profundas del desarrollo urbano y sin horizonte de futuro para la ciudad por la falta de conocimiento prospectivo.

Imagínese como nos iría si nuestras dolencias físicas fueran atendidas por curanderos políticos y quedaran sujetas a un discurso vacío y retorico, cautivo de estrategias contrapuestas o de convergencias inesperadas de acuerdo al juego político cortoplacista del momento.

Sin embargo, los deseos de la planificación no pueden sustraerse a los deseos de las personas, de su vida, de sus sueños, de sus ganas de ser felices. Por eso es que nos debe preocupar la actual situación. Porque en ese dolor de ciudad se encuentra escondida nuestra propia indolencia, nuestro destino no querido y principalmente una irresponsabilidad de nuestros políticos que no merecemos. Por eso es que no debemos aceptar un urbanismo mediocre y decadente como el que estamos presenciando.

  • Carlos sanabra
  • Patagonia
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