En esta nueva entrega de Candelario Web en Candelario + Patagonia EyN (www.candelariopatagonia.com), el Arquitecto Carlos Sanabra traza un paralelismo entre los rituales de invocación de los pueblos antiguos, y la forma de peticionar y resolver los problemas cotidianos.
«En los pueblos antiguos el descontento popular que provocaba cualquier carencia se canalizaba en rituales guiados por su brujo, curandero, líder espiritual, “iluminado” -o como quiera Usted llamarlo- buscando una solución al problema.
Así, se intentaba –por ejemplo- resolver la sequía con los rituales de danza para hacer llover o buscaban complacer a sus dioses con sacrificios humanos para obtener a cambio cosechas prosperas. Más aún, algunos pueblos que sufrían hambre declaraban sagrada a sus vacas, es decir le deban un status de “intocables” cuando podían ser la solución a sus males.
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La evolución de la humanidad en general y del conocimiento en particular permitió entender primero y predecir después la meteorología en cada rincón de la tierra, conocer las condiciones de fertilidad de los suelos y mejorar las técnicas de cultivo y aunque existen todavía en la tierra poblaciones con hambre no son comparables con aquellas que sufrían los pueblos de la antigüedad, especialmente porque hoy existe el conocimiento que entonces faltaba.
Es por ello que hoy es ridículo pretender hacer llover con una danza u ofrecer sacrificios humanos o de animales para ser “bendecidos” con un buen año. En otras palabras, fue el avance del conocimiento sobre la ignorancia lo que permitió entender los problemas y darles una solución razonable.
Lo mismo ocurre con nuestros problemas cotidianos. Hay que conocerlos, reconocerlos profesionalmente (es decir, desde el conocimiento técnico y científico) y darles una solución.
Esta afirmación es válida también para los problemas de la ciudad, tanto para resolver las periódicas inundaciones como las usurpaciones de tierras o los conflictos de intereses gremiales.
Llegados a este punto cabe preguntarse si los cortes de calles, las manifestaciones callejeras, la quema de neumáticos, la toma de edificios, las usurpaciones de tierras no son la persistencia de aquellos rituales de la ignorancia.»





