Por Arquitecto Carlos Sanabra
Muchos de los trámites municipales no resisten un análisis racional. Uno de ellos es el de aprobación de planos. Dejando a un lado la cuestión de lo acertado o no de las limitaciones que imponen los indicadores urbanos del Código de Planeamiento, el vecino que quiere construir en su terreno con su dinero cumpliendo los requisitos municipales tiene que iniciar un largo proceso que en muchas oportunidades le lleva más tiempo que el propio proyecto de construcción.
El trámite impone el doble circuito de presentación de planos. El primero para el visado y el segundo para el aprobado.
En ambos casos se exige una serie de documentación acompañante que ha ido creciendo en el tiempo (títulos de propiedad, certificados de amojonamientos, libre deudas, visados de bomberos, visados de ascensores, certificados de habilitación profesional, pagos de inspecciones, de derechos de construcción, etc, etc, etc) y que le obliga a deambular por distintas oficinas municipales, colegios profesionales, bomberos, etc.
En los primeros tiempos -para un caso normal y habitual- la tramitación podía estimarse en una semana para el circuito de visado y en otra semana el trámite de aprobación. Entonces, podía estimarse el tiempo total promedio del trámite entre 15 a 20 días hábiles. Pero en la actualidad, esos tiempos resultan mucho más prolongados.
En promedio unos 90 a 120 días. Antes de finalizar el trámite el vecino tiene que pagar unas tasas municipales por “derechos de construcción” y por “inspección” que no resisten ningún análisis de costos y de dudosa legitimidad.
Durante todo ese tiempo el vecino encuentra paralizada su inversión, lo cual implica un real costo económico, que en muchos casos lo lleva a optar por abandonar el trámite y pasarse a la informalidad, engrosando ese amplio sector que tiene la ciudad (y en crecimiento).
La administración municipal tiene que asumir el compromiso para lograr un trámite en ese tiempo que brinde seguridad jurídica sin burocracia y con una clara distinción de las responsabilidades de cada uno de los 3 actores que intervienen: el vecino–Propietario, el Proyectista – Director de Obra y el Constructor – Representante Técnico.





