Por Arquitecto Carlos Sanabra para www.candelariopatagonia.com
¿Qué impulsa a algunas personas pretender ser Intendentes? Y luego, si lo logran ¿Qué los motiva a seguir?
La respuesta más obvia y común es “la pasión por la política”.
En la mayoría de los casos esa “pasión” es lo que los alienta a transitar por cargos políticos durante toda su vida, construyendo una verdadera “carrera personal” dentro de alguno de los partidos políticos establecidos, sin importar la función que desempeñe en la estructura del estado. Puede ser concejal, Intendente, secretario, secretario del secretario, director o jefe de una oficina menor. O continuar su carrera en cualquiera de los niveles provinciales o nacionales del estado.
Luego, su mayor o menor habilidad para ejercer esa “pasión” le permitirá escalar a diferentes cargos políticos, hasta que -luego de varios años- alcance un status que le permite ser reconocido como “un político de raza”. Conocemosuna amplia gama de ejemplos.
Sin embargo, he conocido dos muy honrosas excepciones y este escrito pretende ser un homenaje a ellos y al Madryn que pudo ser…y no va a ser.
Me refiero a Don Antonio Rodríguez Ríos, intendente en los años 1.963 – 1.973 y al Dr. Victoriano Salazar Intendente entre los años 1.979 a 1.983 y luego de 1.991 a 1.999.
En ambos casos la motivación NO era hacer de su vida una carrera política. La cabal demostración fue que cada uno de ellos luego de su desempeño como Intendente volvió a sus actividades privadas y profesionales como vecinos respetables y a una vida tan austera como lo era antes de ingresar a la función pública. En otras palabras, fueron grandes políticos aunque se los acusara maliciosamente de que “no eran políticos”,…tal vez porque ellos y su familia no vivían de la política.
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¿Qué impulso entonces a Don Antonio y a Victoriano asumir el desafío de ser Intendente de su ciudad? Yo creo que fue un compromiso personal, moral y ético con su Comunidad para lograr su mejoramiento, no solo en términos de calidad de vida material sino también en términos de buena administración de los dineros públicos, transparencia en sus decisiones de gobierno y respeto por el conocimiento profesional, todo ello practicando los más elevados valores humanos. Así lo confirman numerosos testimonios de vecinos madrynenses que vivieron esas Intendencias.
¿Cuál es la pequeña gran diferencia que ambos tienen con el político de raza que señalé en el inicio de este escrito?
Pues que para los políticos de raza el objetivo principal es su carrera política personal. En cambio para Don Antonio y Victoriano, el objetivo principal siempre fue –sencillamente- su Ciudad y la Comunidad de vecinos que le da vida y trascendencia.





