Por Arquitecto Carlos Sanabra en www.candelariopatagonia.com
En una ciudad de rápido crecimiento como la nuestra, el sistema de tránsito y transporte puede ser un obstáculo para su desarrollo o por el contrario una oportunidad para mejorar su funcionamiento.
Una oportunidad para mejorar su funcionamiento requiere contar con un sistema ordenado por carriles de circulación con una superficie de rodamiento apropiada y diferenciados para tránsito rápido, lento, y por calidades distintas tales como vehículos de carga, transporte de pasajeros, particulares, de turismo, bicicletas y peatones.
También requiere contar claramente diferenciada la red primaria –que vincula la ciudad con la región-, la red secundaria –que vincula partes funcionales de la ciudad- y la red terciaria de tránsito –que brinda acceso a barrios y viviendas. Y –obviamente- contar con la señalización apropiada.
Un buen inicio para avanzar en este tema es demarcar los carriles de circulación y los sitios de estacionamiento. Por supuesto con los materiales apropiados (entiéndase pintura vial en caliente).
¿Cómo saber si esos carriles y sitios de estacionamiento son los correctos?
Pues bien, habrá que estudiar y cuantificar los movimientos de tránsito de origen – destino que promueven los usos ya establecidos en la ciudad, su intensidad y características, las demandas insatisfechas. Identificar que está bien, que está mal y que puede mejorarse en los movimientos actuales. Pensar como nos gustaría que sean nuestras calles. Buscar alternativas de conectividad y de transporte público.
Con las conclusiones de ese estudio y cuantificación, habrá que definir un modelo de sistema de transito al que se aspira alcanzar, reconocer y priorizar en el tiempo las obras necesarias que el modelo requiere.





