Por un Madryn próspero y acogedor.
Por Arquitecto Carlos Sanabra para candelariopatagonia.com https://candelariopatagonia.com/
Comparto con los amigos oyentes tres ideas tomadas de El Pais semanal de España con respecto a cómo vivir en una ciudad del siglo XXI próspera y acogedora desde el punto de vista del sentido común para definir una buena habitabilidad.
La primera idea afirma que, «La calidad de los espacios públicos de una ciudad influye en la felicidad de sus habitantes.»
En una época en la que cada centímetro de suelo se aprovecha para fines privados y comerciales, se empiezan a apreciar las nefastas consecuencias de la desaparición del espacio público. Las ciudades pierden vida y sus habitantes se ahogan. La vida que surge entre los edificios forja la personalidad y el carisma de una ciudad.
Es ahí donde la gente se reúne, informalmente o en fiestas o en manifestaciones, para convertirse en algo más grande que ellos mismos. Poseer las calles y llenar las plazas es un viejo derecho democrático de la población urbana.
La segunda idea afirma que, «El mobiliario urbano puede transformar una calle, convirtiendo un paisaje hostil en un lugar acogedor.»
No dar con una papelera es un fastidio. Lugares para sentarse o una iluminación elegante contribuyen a que la vida urbana florezca más allá de la puerta de nuestras casas. Hay quienes ven en el mobiliario urbano una invitación al vandalismo y esa idea ha convertido los espacios públicos en meras rutas entre dos puntos.
La desconfianza genera mala conducta. Irónicamente, promover una cultura amable mediante el diseño de lugares en los que la gente pueda detenerse tranquilamente evita la delincuencia y el vandalismo de manera más eficiente y natural.
Y la tercera idea nos dice que, «Las ciudades más habitables facilitan el movimiento de sus habitantes.»
Desde recorridos peatonales hasta carriles para bicicletas, pasando por un excelente transporte público y una gestión sensata del tráfico, disponer de opciones de movilidad permite a los habitantes de una ciudad trazar su propio camino a través de la jungla urbana. Cuanto más fácil es trasladarse por dentro y por fuera de una ciudad, más vida se nota.
Una infraestructura robusta y coherente permite a la población y no al tráfico sentar las pautas de la experiencia urbana. Planificar a largo plazo es importante. Un proyecto inteligente puede dotar a la ciudad de carácter. Un sistema de transporte que funcione bien y disfrute de un buen mantenimiento puede convertirse en motivo de orgullo.
¿Cómo cree usted que estamos en Madryn si nos comparamos con estas tres sencillas ideas? ¿Quién se ocupa de cada una de ellas en nuestra ciudad?





