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ARQ. SANABRA: Chalet Pujol y cómo seguir contando su historia

Por Arquitecto Carlos Sanabra para candelariopatagonia.com

Las ciudades también son depósitos de cultura social histórica con capas que evolucionan constantemente. Como si fuera un valioso palimpsesto, cuantas más capas visibles haya, más fascinantes se nos presentan.

Las leyes de protección ayudan a preservar el pasado de las ciudades, pero también es importante dejar espacio para contar historias de futuro. Con la rapidez con la que crecen, es fundamental mantener una tensión racional entre lo antiguo y lo moderno. Para ello debe existir un sano debate en torno a cómo seguir contando la historia de un edificio. En este sentido, cabe reflexionar cómo seguir contando la historia de nuestro Chalet Pujol.

Según el arquitecto y urbanista Kevin Lynch, la ciudad se puede comprender y experimentar a través de cinco elementos claves que forman la «imagen de la ciudad» en la mente de sus habitantes: hitos, senderos, bordes, barrios, nodos. Estos elementos no sólo ayudan a la orientación, sino que también contribuyen a la identidad y significado que las personas atribuyen a su entorno urbano.

Desde esa perspectiva, no tengo dudas que el chalet Pujol es un hito de Madryn. Por su historia, por ser referencia de los pioneros patagónicos, por su arquitectura única en la ciudad, por su silueta urbana, por ser un sello de identidad madrynense. No hay duda que esa característica urbana del Chalet nos da una pista valiosa para seguir contando su historia.

En ese sentido –y salvando las distancias de escala, tiempo y cultura- es comparable con la torre Eiffel de Paris o la Iglesia de la Sagrada Familia de Barcelona o el Coliseo Romano en Roma. Lo que aparece discordante es el uso asignado al edificio.

A nuestro Chalet Pujol le obligamos a ser un museo del hombre y el Mar, un uso completamente inapropiado para su estructura edilicia y que condiciona negativamente las muestras de un museo de esas características.

Sería mucho más apropiado que cuente la historia de los pioneros de nuestra meseta patagónica a través de la historia del propio Agustín Pujol. Por supuesto nuestra ciudad merece tener un Museo del hombre y el mar, pero en un edifico apropiado para sus muestras y sus trabajos de investigación y difusión.

En cualquier caso, para contar su historia, el Chalet Pujol necesita un entorno apropiado, de gran calidad urbana, que reemplace el entorno descuidado, más bien baldío…de calidad urbana y de ideas.

Y por supuesto como la idea de palimpsesto mencionada en el principio de esta nota, el diseño urbano de ese entorno debe estar orientado a contar la nueva historia del chalet Pujol.

Así nuestro hito urbano más destacado tiene algo nuevo y valioso que contar.

Y los madryneneses un rico debate por delante.

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