Las ciudades inteligentes ¿diseñaran nuestra ciudad del futuro?
Por Arquitecto Carlos Sanabra para candelariopatagonia.com
Existe un consenso generalizado en que una ciudad inteligente es aquella que integra tecnologías digitales en sus redes de comunicación, de servicios e infraestructuras para ser más eficiente y habitable, en beneficio de la calidad de vida de sus habitantes y las oportunidades de crecimiento y desarrollo de sus empresas.
Se afirma que debe tener un sistema digital que conecte lo público con lo privado, lo ambiental con lo social, lo económico con lo humano. Pero también que atienda lo emocional, lo sensible como por ejemplo la capacidad de acoger a nuevos habitantes, como regenerar partes de su estructura física histórica y acompañar a quienes la habitan, principalmente niños y adultos mayores.
Si creemos que lo “inteligente” es sinónimo de control y vigilancia, terminaremos habitando territorios hiperconectados, de datos disponibles pero emocionalmente vacíos donde seremos más datos que personas.
Si, en cambio, creemos que lo inteligente consiste en cuidar la vida en común, estaremos abriendo la puerta a ciudades más humanas, que escuchan, incluyen, alientan y sanan.
Porque al final del día, lo que define la inteligencia de una ciudad no es su infraestructura digital, sino la calidad de vida de quienes caminan por sus calles, la afirmación de sus valores humanos, el disfrute sencillo de quienes usan sus plazas o simplemente buscan un banco al sol para descansar.
Pero en Madryn estamos un poco lejos de darnos ese debate, ¿no cree?





