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ARQ. SANABRA: Anuncios e Ideas… y proyectos urbanos

Por Arquitecto Carlos Sanabra para candelariopatagonia.com

Los anuncios publicitarios son mensajes pensados y diseñados con el fin de persuadir al público para direccionarlos hacia una determinada conducta con relación a un producto, un servicio o una idea, utilizando diversos soportes como redes sociales, buscadores y medios masivos de comunicación más tradicionales.

En su afán por lograr su cometido procuran ser creativos, generan una segmentación precisa del público y buscan variaciones en los formatos, incluyendo imágenes y videos.

La comunicación sobre temas urbanos también queda incluida en la marea extraordinaria de anuncios que nos invaden nuestra vida cotidiana, muchas veces sin nuestro permiso. Es pagada con dineros públicos (el suyo y el mío-), constituyendo la parte principal de lo que se conoce como “la pauta oficial”, tan oculta como importante para la existencia de la mayoría de los medios de comunicación tradicional.

Todos los días los podemos encontrar multitud de ellos de parte de nuestros funcionarios con responsabilidades públicas cuya acción u omisión impacta en nuestras ciudades y al mismo tiempo influye en nuestra vida personal y familiar.

Una idea, en su esencia, puede entenderse como una representación mental y abstracta que surge como respuesta a una percepción o reflexión determinada. En la antigua Grecia, Platón afirmaba que las ideas son entidades eternas y universales que existen independientemente de la mente humana.

Una idea puede entenderse como una representación abstracta que surge en la mente humana, compuesta por imágenes, pensamientos o impresiones sensoriales. Las ideas pueden surgir de la experiencia directa del mundo que nos rodea o pueden ser el resultado de la reflexión y la imaginación.

Nos permiten comprender e interpretar la realidad que nos rodea. Al mismo tiempo las ideas son la materia que produce el concepto, y este es una forma más elaborada del pensamiento: da teoría, estructura que a su vez genera otras ideas y también conceptos.

Cada uno de nosotros podemos tener ideas y conceptos sobre la ciudad que habitamos que podemos enriquecerlas intercambiándolas con otros semejantes, creando las condiciones para un debate superador.

Cuanto mayor es el debate e intercambio de ideas en una Comunidad en general –y especialmente- sobre cuestiones urbanas en una ciudad, más elevada será el nivel de calidad de vida de su población.

Pero –en mi opinión- poco se alienta el debate e intercambio de ideas. En cambio, lamentablemente ha prosperado la cultura de la cancelación del que piensa diferente. No existe. Es una amenaza. Y así, nos empobrecemos irremediablemente.

Un proyecto en cambio, es un esfuerzo temporal y planificado para crear un producto, un servicio, una obra o un resultado determinado, que busca resolver una necesidad o problema. Cuando nos referimos a “proyectos urbanos” son generalmente obras y servicios públicos.

A diferencia de las ideas, un proyecto tiene diferentes etapas en su conformación tales como diagnóstico, diseño, ejecución y evaluación, definiendo un objetivo claro a alcanzar, un presupuesto limitado y un programa de avance establecido en el tiempo.

Los proyectos públicos –es decir aquellos pagados con el dinero de los contribuyentes- debieran ser explicados y difundidos detalladamente en cada una de esas etapas.

Pero lamentablemente esa costumbre –por negligencia o maligno interés político- no se practica, con lo cual los habitantes de una ciudad como la nuestra estamos inundados de anuncios, cancelados y/o muy condicionados para debatir ideas y completamente ignorados en el conocimiento de proyectos –si es que estos existen-.

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