ARQ. SANABRA: ¿Calzada 9 metros? No… Gracias
Por Arquitecto Carlos Sanabra para candelariopatagonia.com
Cuando el ingeniero Allan Lea proyecto el trazado urbano de Madryn, definió para sus calles un ancho de 20 metros. Era el año 1906 y faltaban por lo menos 10 años para que Don Agustín Pujol importara los primeros automóviles que circularon por esta región.
Pasaron muchos años hasta que el Municipio definió las primeras veredas de la ciudad con un cordón de piedra laja ubicado a 2,50 de cada línea de edificación. Entonces la calzada para la circulación de los muchos carros y los pocos automóviles de entonces, quedó reducida a 15 metros.
En 1960 se decide iniciar el primer plan de pavimentación de la ciudad y la Empresa Figliozzi comienza a ejecutar la obra colocando el cordón cuneta a 3,00 metros de la línea de edificación con lo cual el ancho de la calzada resultó de 14 metros.
Claro que para entonces el automóvil ya era un elemento fundamental en el funcionamiento de las ciudades y la técnica del urbanismo ya había definido los anchos necesarios de las calzadas, estableciendo un ancho de 2,50 mts para los estacionamientos y 3 metros para cada carril de circulación.
Es decir que la calzada de 14 metros permite estacionamientos sobre ambos lados de la calzada (5 metros) y 3 carriles de circulación (9 metros), lo cual permite destinar un carril de circulación en una dirección, un carril en sentido contrario y un carril de adelantamiento.
Para el caso de calles con un solo sentido de circulación esa medida permite 3 carriles de circulación y estacionamientos a ambos lados. Esta situación es la que aún podemos verificar en el centro de nuestra ciudad. Entonces Madryn se veía “ordenada, de calles amplias y limpias” tal como la describieron miles de visitantes hasta no hace mucho tiempo atrás.
A mediados de los años ’80 el plan de pavimentación de la zona sur fue decidida con un ancho de calzada de 9 metros, y según cuentan algunos, con el mezquino fin de cubrir más cuadras con la misma cantidad de M2 de pavimento.
Seguramente se pensaría en un ensanche posterior (que nunca se concretó) ya que resulta incompatible el ancho de 9,00 metros con el análisis de anchos razonables de circulación: si se permite el estacionamiento sobre ambos laterales de la calzada, quedan para circular 4 metros, lo cual es insuficiente para dos carriles de circulación (o uno de circulación y otro de adelantamiento).
Pero lo que más preocupación genera es que los planes de pavimentación ejecutados en los últimos años no han corregido el error y en los nuevos barrios se mantienen los anchos de calzada en 9 metros con el argumento de “dar continuidad a las calles”, lo cual para éste caso significa sigamos cometiendo el mismo error.
La solución parece sencilla en calles donde no existe cordón cuneta y consiste en disminuir el ancho de la vereda (2,50 mts) para dar a la calzada por lo menos 11 metros de ancho, lo cual permite el estacionamiento sobre ambos laterales (5,00 mts.) y 2 carriles de circulación (6 mts.) en un ancho de calle de 15,00 metros.
Claro que en algunos casos los 2 carriles de circulación resultarán insuficientes y entonces habrá que medir el flujo de circulación para ajustarlo a la capacidad de esa calzada.
Ello nos llevará a revisar el conjunto de movimientos de vehículos en la ciudad y optimizar su funcionamiento, analizando el origen y destino de esos movimientos y las diferentes modalidades de transporte.
A diferencia de la nuestra, en algunas ciudades estudian el movimiento del tránsito y transporte al mismo tiempo que estudian dónde ubicar las principales partes funcionales de la ciudad y cómo van a crecer unas y otras. Luego establecen los anchos de calzada que necesitan para cada movimiento.
¿Qué rareza, no?
