ARQ. SANABRA: Sociedad civil, actividad privada y Estado
El Estado, la actividad privada y la sociedad civil son los tres grandes pilares que componen la estructura de una ciudad y definen su vida democrática y económica. Cada uno cumple un rol diferente pero complementario.
El Estado Municipal es la organización política y jurídica de una ciudad. Su rol principales garantizar el orden, la seguridad, la justicia y los derechos de los ciudadanos. Para ello genera ordenanzas, recauda impuestos, administra los dineros de los contribuyentes y provee los servicios básicos para el normal funcionamiento de la ciudad.
En cambio, la Actividad Privada está conformada por las empresas, los comerciantes y los ciudadanos que producen bienes y servicios con fines de lucro a través de actividades licitas. Su rol principal es dinamizar la economía, generar riqueza y empleo. Sus funciones son invertir en capital, producir tecnología, ofrecer productos en el mercado, pagar impuestos y tasas a la administración municipal para financiar el gasto público.
La Sociedad Civil está constituida por el conjunto de ciudadanos, familias y organizaciones sociales independientes del gobierno y de las empresas privadas. Su rol principal es representar los intereses, valores, necesidades y aspiraciones de la comunidad. Incluye a organizaciones no gubernamentales (ONG), sindicatos, clubes, fundaciones, asociaciones culturales y grupos comunitarios. Controla los actos del poder público y al mismo tiempo defiende derechos e intereses de los ciudadanos para cubrir necesidades sociales o aspiraciones a un modo determinado de vida, para que el Estado y la actividad privada ajuste sus conductas y acciones en orden a satisfacerlas.
Una democracia sana necesita que los tres actores colaboren y se controlen mutuamente, puedan desempeñase con libertad y justicia en un ambiente de transparencia y orientar sus acciones al bien común.
Pero, ¿qué ocurre cuando esos roles no se ejercen cabalmente? Pues la vida democrática se resiente, lo cual se traduce en una merma en la calidad de vida de la gente y en mayores dificultades para la vida de relación de una Comunidad que comparte objetivos en común.
Muchas veces desde el Estado, en su afán de controlar la vida ciudadana, se avanza sobre la actividad privada, privilegiando algunos sectores afines en detrimento de otros y también sobre la sociedad civil intentando cooptar voluntades (generalmente con intenciones electoralistas con la finalidad de perpetuarse en el poder), condicionando la acción de las organizaciones de la sociedad civil en función de los intereses políticos.
En estos casos la legislación municipal, y en general la gestión municipal, comienza a desviarse del objetivo de bien común que debe guiarla para convertirse en una herramienta del interés exclusivo del sector político.
Por eso es fundamental cuidar y mantener el equilibrio entre estos tres sectores que son los pilares de la vida democrática de una ciudad. Cuando ese equilibrio se rompe en favor del estado nos acercamos peligrosamente a modelos populistas y autoritarios.
