ARQ. SANABRA: Las palabras gastadas
Por Arquitecto Carlos Sanabra para candelariopatagonia.com
Muchas palabras de profundo significado han perdido su valor por un uso excesivo y descontextualizado al aplicarlas sin pensar y repetirlas indiscriminadamente, utilizándolas para discursos de una retórica vacía de contenido, especialmente en los discursos políticos que buscan enmascarar una realidad poco conveniente.
Una de esas palabras gastadas en el ámbito de las ciudades es el calificativo de estratégico.
Es bastante común en nuestros dirigentes y/o periodistas especializados oficialistas, presentar determinado proyecto o plan urbano como “estratégico” para resaltar su importancia, cuando en la realidad tales proyectos o planes no tienen un ápice de estratégico en los términos que lo define su significado.
Existe un generalizado acuerdo entre los especialistas en cuanto a entender que el calificativo de estratégico aplicado a un proyecto o plan urbano implica definir un modelo de ciudad sostenible, flexible, inclusiva y con más elevada calidad de vida mediante un proceso participativo de gestión a mediano y largo plazo.
En un contexto donde la ciudad está en una permanente tensión entre la ciudad global y la vida local -impulsada por la tecnología digital y la instantaneidad de las relaciones- los desafíos urbanos tienen que adaptarse permanentemente. Ello implica la necesidad de revisar la planificación urbana desde una perspectiva estratégica y adaptable.
Lamentablemente nuestras ciudades están estancadas en los enfoques clásicos y anacrónicos de la planificación territorial del siglo pasado. Rígida y centrada en una ordenación minuciosa pero incapaz de anticipar escenarios futuros, priorizar desafíos y coordinar políticas públicas a largo plazo.
El calificativo de estratégico supone además integrar aspectos económicos y sociales de la ciudad para lo cual hay que establecer fundamentos basados en datos concretos de la realidad y objetivos certeros cuyo cumplimiento pueda corroborarse mediante indicadores precisos.
En estos tiempos está claro que hay que tener una visión estratégica, pero lo peor que podemos hacer es banalizar su significado a través de un uso inapropiado, repetirlo como si fuera un atributo invisible y –fundamentalmente- engañar a la Comunidad intentando vender gato por liebre.
Tristemente, nuestra Comunidad perdió una oportunidad inmejorable hacia finales de la década de los años 90, cuando la dirigencia política que asumió en el inicio de los años 2000 despreció un enorme trabajo de más de 500 vecinos conducidos por el entonces intendente Victoriano Salazar que elaboraron un Plan Estratégico genuino para que el siglo XXI nos encontrara en mucho mejor situación que la actual.
Pero, como lo demuestra la historia, nunca es tarde para recuperar el tiempo perdido. Y el primer paso es recuperar el significado real y concreto de las palabras para hacer un urbanismo honesto sin enmascarar una realidad poco conveniente.
