ARQ. SANABRA: Replicar las buenas iniciativas siempre es un rasgo de inteligencia
En un contexto donde gran parte de las ciudades costeras argentinas continúan creciendo a impulsos anárquicos y bajo lógicas fragmentadas, muchas veces desconectadas de sus sistemas naturales (incluida nuestras ciudades costeras patagónicas), el Municipio de General Alvarado en la Provincia de Buenos Aires ha llevado adelante el concurso nacional de Ideas Rectoras y Master Plan para el frente costero de Miramar, aportando enriquecedoras ideas al debate sobre el futuro urbano del litoral atlántico en nuestro país.
El concurso propone trabajar sobre un área de aproximadamente 39 hectáreas con el objetivo de elaborar cinco Ideas Rectoras y, en una segunda instancia, un Plan Maestro que sirva como guía para un desarrollo urbano ordenado, sustentable y de largo plazo.
Desde la organización se destaca que se trata de un concurso de carácter no vinculante y de participación anónima, destinado a arquitectas y arquitectos con matrícula habilitante en el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires o colegios de profesionales adheridos a la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos, lo que garantiza una convocatoria federal y plural, pero fundamentalmente instala el debate de las ideas urbanas en el más alto nivel profesional.
La iniciativa presenta varias enseñanzas que merecen ser replicadas en nuestras ciudades.
La primera y tal vez la más elemental es que coloca en el lugar correcto al conocimiento profesional y al funcionario político sin que ambos roles se confundan. Cada uno en su andarivel.
La segunda es que ofrece herramientas del urbanismo novedosas para nuestra anacrónica legislación urbana. Tal es el caso de “Ideas Rectoras” y “Master Plan” que no existen en nuestros códigos urbanos.
La tercera es la convocatoria abierta a todos los profesionales del país en una afirmación respecto a que el conocimiento no tiene fronteras ni jurisdicciones administrativas ni “proyectos” políticos que la limiten.
La cuarta (y tal vez la más importante) es el respeto con que se trata a la Comunidad al presentarles las mejores ideas posibles por encima de las propias del gobierno municipal de turno.
Este tipo de concursos es una herramienta habitual en el urbanismo contemporáneo, ya que permite reunir múltiples miradas profesionales, fomentar la calidad proyectual y abrir el debate sobre el crecimiento de las ciudades costeras, especialmente en contextos de fuerte presión inmobiliaria y ambiental como los que atraviesan las localidades turísticas.
¿Tendremos la inteligencia suficiente para poder replicar este tipo de iniciativas en nuestras Comunidades?
