CANDELARIO + PATAGONIA

A propósito del día del periodista.

Las 12 Reglas de Camilo José Cela para el periodismo.

Por Arquitecto Carlos Sanabra.

El pasado 7 de Junio fue el día del periodista en conmemoración de la aparición del periódico “Gazeta de Buenos Ayres” de Mariano Moreno en 1810.

En reconocimiento a la importancia que tiene la tarea periodística en la formación de la opinión pública, desde Candelario Patagonia nos sumamos recordando al premio Nobel de Literatura Camilo José Cela, quien en septiembre de 1992 en ocasión de celebrarse la Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) propuso las siguientes 12 reglas éticas para el periodismo:

  1. Decir lo que acontece, no lo que quisiera que aconteciese o lo que se imagina que aconteció.
  2. Decir la verdad, anteponiéndola a cualquier otra consideración y recordando siempre que la mentira no es noticia y aunque por tal fuera tomada, no es rentable.
  3. Ser tan objetivo como un espejo plano.
  4. Callar antes que deformar; el periodismo no es ni el carnaval, ni la cámara de los horrores, ni el museo de cera.
  5. Ser independientes en su criterio y no entrar en el juego político inmediato.
  6. Aspirar al entendimiento intelectual y no al presentimiento visceral de los sucesos y las situaciones.
  7. Funcionar acorde con su empresa –quiere decir con la línea editorial- ya que un diario ha de ser una unidad de conducta y de expresión y no una suma de parcialidades; en el supuesto de que la no coincidencia de criterios fuera insalvable, ha de buscar trabajo en otro lugar ya que ni la traición (a sí mismo, fingiendo o a la empresa, mintiendo), ni la conspiración, ni la sublevación, ni el golpe de estado son armas admisibles.
  8. Resistir toda suerte de presiones; morales sociales, religiosas, políticas, familiares, económicas, sindicales, etc. incluida la de la propia empresa (este mandamiento deber relacionarse con el anterior)
  9. Recordar en todo momento que el periodista no es el eje de nada sino el eco de todo.
  10. Huir de la voz propia y escribir siempre con la máxima sencillez y corrección posible y un total respeto a la lengua. Es ridículo escuchar a un poeta en trance, ¡que podríamos decir de un periodista inventándose el léxico y sembrando la página de voces entrecomilladas o en cursiva!
  11. Conservar el más firme y honesto orgullo profesional a todo trance y, manteniendo siempre los debidos respetos, no inclinarse ante nadie, y…
  12. No ensayar la delación, ni dar pábulo a la murmuración, ni ejercitar jamás la adulación: al delator se le paga con desprecio y con la calderilla del fondo de reptiles; al murmurador se le acaba cayendo la lengua y al adulador se le premia con una cicatera y despectiva palmadita en la espalda.

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