Por Arquitecto Carlos Sanabra para www.candelariopatagonia.com
Nos hemos acostumbrados (o no) a convivir con una andanada diaria de discursos políticos de nunca acabar.
El político que está en gestión cree que diariamente tiene que difundir una noticia para convencer y lograr aprobación. El que es oposición entiende que debe criticar duramente para sobresalir de esa marea oficialista.
Los medios de prensa –muy condicionados por la pauta oficial- se preocupan por no molestar a la mano que lo sostiene y han –lamentablemente- perdido la independencia, seriedad y profundidad del análisis de la realidad. Todos coinciden en sus relatos en el respeto por el vecino (o por “el pueblo”, o por el “ciudadano”, o por el “contribuyente”, todo lo cual es lo mismo para este caso). Mucho más cuando se acercan tiempos electorales como los que vivimos.
Ahora bien, ¿Dónde se expresa –o cómo se mide- el respeto al vecino? ¿En qué punto el relato pasa a ser realidad? ¿Dónde debemos mirar para reconocerlo?
No hay duda que se reconoce en el funcionamiento de la ciudad.
En el nivel de la prestación de los servicios que recibe, en la calidad de los espacios públicos que utiliza, en el equipamiento urbano que dispone para atender sus demandas, en la sencillez y facilidad para llevar adelante sus trámites municipales.
En la previsión de la evolución de su ciudad que –sin duda- tiene gran importancia para la evolución de su vida.
Ahora sí: ¡¡Qué lindo seria evaluar el respeto que recibe el vecino madrynense!!





