Por Arquitecto Carlos Sanabra para candelariopatagonia.com
La reciente aparición desde el gobierno nacional de una página web para denunciar tasas municipales abusivas en todo el país, es una buena oportunidad para ver cómo funcionamos localmente en ese aspecto y de donde surgen los dineros del presupuesto municipal.
Los municipios se sostienen con el aporte de sus vecinos contribuyentes y el nuestro también. Si bien hay aportes que vienen desde los niveles provinciales y nacionales mediante lo que se conoce como coparticipación de impuestos, éstos en general no alcanzan al 20 % del presupuesto -y últimamente se encuentran en franco descenso-.
Es decir que –por lo menos- el 80 % de los dineros que ingresan al municipio son aportados por los vecinos contribuyentes, quienes son obligados a “contribuir” con lo que se denomina impuestos (el impuesto inmobiliario y el del automotor) mediante un importe proporcional al valor de su bien inmobiliario y/ o automotor. A ello hay que sumar el impuesto al ingreso bruto que es una contribución obligatoria de un porcentaje –normalmente el 2 %- del producido del trabajo de los madrynenses contribuyentes.
Pero además los municipios cobran los servicios que brinda a sus habitantes, como por ejemplo la recolección de residuos, la limpieza y mantenimiento de calles, el alumbrado público, el mantenimiento de espacios verdes. Esas Tasas municipales deben ser abonadas por aquellos vecinos que reciben dichos servicios y el costo de los mismos dividido por la cantidad de vecinos usuarios para encontrar la medida lógica del pago de cada uno de ellos.
Las dos preguntas que surgen inmediatamente son: ¿el servicio que se presta es eficiente? Y, ¿el precio que se paga es el que corresponde?
No lo sabemos. Porque los servicios que se prestan no son evaluados seriamente y nunca se conoce el análisis económico que justifica el pago de cada uno de ellos. ¿No le parece que los contribuyentes de Madryn merecemos que se nos explique detalladamente como se gasta nuestro dinero? Por supuesto que sí. Pero ello no ocurre.
De igual modo habría que analizar la prestación de los servicios públicos de agua, cloaca y energía eléctrica. La única diferencia es que en vez de prestar esos servicios públicos el Municipio en forma directa, lo hace a través de una concesión a una empresa privada con aspecto de cooperativa. Y entonces, repetimos el interrogante: ¿el servicio es eficiente? ¿El precio es el que corresponde? La realidad nos indica que el servicio se deteriora y el precio de los mismos es superior al de provincias vecinas para el mismo tipo de servicio.
Hasta mediados de los pasados años 80, los municipios en general -y el nuestro en particular- tenía 3 secretarias para cubrir sus competencias propias: una de hacienda, otra de obras públicas y una tercera de gobierno.
Pero más tarde por razones electoralistas y demagógicas se fueron agregando otros servicios y competencias que no le eran propias, como por ejemplo los servicios de educación y salud que eran y son competencias provinciales. Luego el área de turismo y el de medio ambiente pasaron a ser secretaria con el mismo rango de las 3 originales. El Municipio engordo. Ahora las Secretarias son 8. En varios casos somos 2 veces contribuyentes para el mismo servicio.
Ojala la iniciativa desde el nivel nacional nos permita aclarar el panorama, ser localmente más eficientes y transparentes. Claro que eso va a depender del mayor o menor interés que los propios habitantes pongan de manifiesto.





