No es lo mismo crecer que hincharse
Por Arquitecto Carlos Sanabra para candelariopatagonia.com
Recuerdo que el Municipio del Madryn de los años 60 y 70 tenía 3 secretarías: la de Hacienda, la de Gobierno y la de Obras Públicas, lo cual representaba cabalmente las obligaciones que le eran propias a las competencias del nivel municipal de gobierno.
Por debajo de las jerarquías de las secretarías aparecían las direcciones y luego los departamentos para organizar las funciones municipales y las responsabilidades de cada funcionario. El organigrama municipal era muy sencillo y transparente.
Con el correr del tiempo y de los diferentes gobiernos, nuestro municipio comenzó a sumar otras funciones que no le eran propias pero que distintos intendentes –a mi entender por una cuestión demagógica electoralista- fueron sumando -especialmente temas de educación y salud- que no eran de competencia municipal ya que ambas son claramente funciones del nivel provincial.
Aun así, para fines de los años 90, el municipio contaba con una planta de personal de unos 350 empleados para una población de unos 65.000 habitantes, lo cual implica que los empleados municipales representaban una proporción del 0,06 % de la población. La estimación de los especialistas ubica esa proporción como razonable hasta el 0,10 %.
Pero el municipio siguió creciendo incorporando nuevas funciones que demandaron nuevos empleados y entonces las obligaciones propias de las competencias municipales quedaron disminuidas frente a la cantidad de nuevas funciones.
Así lo refleja la cantidad de secretarías municipales que de las 3 históricas hoy ascienden a 8 y multitud de subsecretarías, direcciones y otros cargos políticos que vuelve muy difícil de entender el organigrama municipal actual y prácticamente imposible delimitar responsabilidades reales en funcionarios y empleados.
A pesar del evidente exceso de personal, es posible encontrar faltantes de personal en áreas que son propias de las competencias municipales (como obras públicas, por ejemplo) frente a áreas que no son funciones propias del nivel municipal.
En el global, la proporción de empleados municipales excede la medida del 0,10 % de la población apuntado como razonable. Si Madryn tiene 120.000 habitantes (recordemos que el último censo del pasado 2022, arrojó 103.173 habitantes), esa medida arroja una cantidad de 1.200 empleados totales.
Si bien no se conoce con precisión la cantidad real, es evidente que el número de empleados es notoriamente superior y seguramente esta duplicado, triplicado o tal vez más.
Todo esto me recuerda aquella vieja y popular frase que reza que no es lo mismo crecer que hincharse.
Claro que esta sería una simple nota descriptiva intrascendente si no fuera que la mayor carga de gasto municipal por exceso de personal recae sobre las espaldas de los sufridos contribuyentes madrynenses.





