La ciudad formal versus la ciudad informal en nuestras ciudades patagónicas.
Por Arquitecto Carlos Sanabra para www.candelariopatagonia.com
Adquirir en el mercado inmobiliario un terreno para construir un edificio de acuerdo a las normas municipales establecidas es la manera que el vecino común tiene para cubrir sus necesidades de vivienda o de trabajo, según sea el caso.
Este sencillo procedimiento está condicionado por el mercado inmobiliario y por su capacidad de inversión económica. Suponiendo que ambos condicionamientos están superados, el vecino tiene que lograr por parte de la autoridad municipal la aprobación del edificio que pretende construir ajustando su proyecto a las normativas vigentes, algunas razonables, otras no tanto, algunas claras y concisas otras confusas y sujetas a la interpretación del funcionario de turno.
Luego de unos 6 meses de tramitaciones -aunque a veces puede superar el año- logra finalmente que el funcionario de turno le autorice a construir, previo pago de unos tributos municipales de dudosa justificación que en muchos casos superan en buena medida los honorarios por la tarea profesional del proyecto.
Este procedimiento descripto es el modo en que se construye la ciudad formal.
Pero, en nuestras ciudades patagónicas es habitual encontrar que una gran parte de ella está constituida por asentamientos que no cumplen las normas municipales establecidas.
Otros son asentamientos en tierras públicas, donde los gobiernos de turno son más complacientes y con el correr del tiempo se transforman en barrios aceptados como tales aunque no se cumplan la legislación municipal establecida.
También hay casos de terrenos legales generados a partir de los denominados “loteos sociales” donde se toleran medidas de lotes menores a los permitidos y los adjudicatarios construyen sus viviendas fuera de las normas establecidas.
Finalmente también existen barrios de viviendas mínimas generadas por el estado cuyos adjudicatarios han llevado a cabo ampliaciones para ajustarlas a sus necesidades familiares, en general fuera de las normas municipales.
El conjunto de todas esas situaciones describe el modo en que se construye la ciudad informal.
Obviamente, construir la ciudad informal no requiere de ningún tiempo no del pago de ningún tributo municipal.
Pero tiene 2 características notables y muy preocupantes. Por un lado construye una parte de la ciudad que es un amasijo informe de casas y calles. Por otro lado crece a una velocidad muy superior a la ciudad formal.
Imagínese el futuro





