Por Arquitecto Carlos Sanabra para candelariopatagonia.com
En la ciudad todo es movimiento. Personas, cargas, mercaderías, automóviles, información, dinero, energía, residuos.
La ciudad gestiona el flujo de bienes, servicios y personas, transformando el espacio urbano en un sistema complejo de distribución, almacenamiento y transporte, crucial para el buen funcionamiento económico y la vida diaria.
Entonces comienzan a tomar una preponderancia fundamental las redes logísticas buscando optimizar su desarrollo en las zonas urbanas y periurbanas, especialmente en el tramo urbano de entrega mediante programas de seguimientos digitales, tecnología, vehículos sostenibles y con la mirada puesta en la mayor descentralización posible para reducir la congestión y el impacto ambiental.
Cada vez es más habitual el uso de una amplia base de datos de información calificada, el Internet de las Cosas, los vehículos autónomos o eléctricos para optimizar rutas en tiempo real y reducir la huella de carbono.
Al mismo tiempo, la ciudad se va transformando para atender estos requerimientos y surgen con gran importancia el diseño de infraestructuras específicas de circulación, sus áreas de carga y descarga, las zonas de almacenamiento temporarios, la preocupación para reducir el impacto urbano y ambiental de esos movimientos y ,en consecuencia, un ordenamiento del tránsito y transporte en la ciudad y su área periurbana en busca de mejorar la eficiencia y disminuir el impacto en el medio urbano y ambiental.
El desafío actual es lograr una planificación para nuestras ciudades donde se integre una logística eficiente -desde la perspectiva de las ciudades inteligentes-, con un entorno urbano sostenible y funcional.





