ARQ. SANABRA: El ejemplo de algunos gobernantes
Mucho de quienes han pasado por la función pública con genuino compromiso de servicio han dejado intencionadamente un legado concreto para su Comunidad. Esta conducta no reconoce fronteras y pueden ser identificados ejemplos en diferentes escalas, tiempos y lugares del mundo.
En algún caso fue una biblioteca como por ejemplo la Biblioteca Popular Franklin de San Juan, que fue fundada el 17 de junio de 1866 por iniciativa de Domingo Faustino Sarmiento.
En otros es un centro cultural, como por ejemplo cuando el por entonces presidente de Francia Georges Pompidou convocó a un concurso internacional de proyectos para diseñar un centro cultural que se convirtiera en un símbolo de la modernidad y la accesibilidad, iniciativa de la cual nació el conocidísimo Centro Pompidou en el centro de Paris.
En otros casos fue un modelo de planificación de ciudad ideal, como el que impulsara en intendente Victoriano Salazar a fines del siglo pasado para nuestra ciudad.
Por estos días se ha inaugurado un centro cívico denominado Presidential Center en el sur de Chicago por iniciativa de Barack Obama que busca hacer convivir distintos saberes: deporte con horticultura, arte con literatura, cocina con música. El ex presidente estadounidense lo define como un “conector para el cambio”. Y es cierto que esa suma de pequeñas ambiciones lo convierte en un lugar grande que podría ser grandioso.
En todos los casos están enviando un mensaje de futuro, de trascendencia. ¿Qué van a dejar en su Comunidad cuando ya no estén?
Para concretarlo no escatiman esfuerzos ya que lo asumen como un desafío personal, pero al mismo tiempo buscan que su resultado se acerque lo más posible a la excelencia. Entonces el ejemplo no solo es el legado propiamente dicho sino también lo es el modo, la forma y el camino recorrido. No hay doble ni triple discurso. No hay aprovechamiento oportunista. La esencia y la forma son un mensaje homogéneo, univoco.
Por supuesto que no todos los políticos tienen esa aspiración tan altruista. Los más comunes simplemente sueñan con logros personales que buscan engrandecer su ego. Son aquellos que en su práctica política cotidiana actúan como el Rey de Francia Luis XIV cuando sin tapujos hipócritas afirmaba “después de mí, el diluvio”.
Pero en sus discursos pueden disimular hábilmente sus intenciones mezquinas mientras manifiestan un inconmensurable amor por su comunidad.
¿Cuál será el legado de los políticos de nuestro tiempo? ¿Cuál será la trascendencia de su mensaje de futuro? ¿Habrá mensaje de futuro? ¿Cuál será el ejemplo que perdure en la Comunidad?
