ARQ. SANABRA: Códigos rígidos empobrecen el urbanismo
La Cama de Procusto.
Las normativas urbanas no cambian, pero la ciudad lo hace permanentemente. Se transforma en sus aspectos físicos y también en las valoraciones y preferencias de sus habitantes. No obstante, los códigos urbanos actuales parecen congelados en el tiempo. Hay que encajar perfectamente en el molde, guste o no, sean razonables o irracionales.
Aun si supusiéramos que el marco natural y las preferencias de la gente se mantienen inalterables, las normativas se aplican a ciegas, sin reconocer situaciones particulares. Por ejemplo, en un mismo distrito, los indicadores se imponen por igual a todos. No distinguen entre una parcela alta con vistas panorámicas y una baja con vistas cerradas, ni consideran si el lote tiene frente a un espacio verde o directamente al mar.
El mito de encajar a la fuerza
Esta situación fáctica recuerda inmediatamente a la cama de Procusto de la mitología griega. Este personaje ofrecía a los viajeros una cama para pasar la noche. Cuando el huésped se dormía, Procusto verificaba si encajaba exactamente en ella: si le sobresalían los pies, se los aserraba; si no llegaba al final, lo estiraba descoyuntándolo. El cuerpo tenía que encajar a la fuerza. Nuestros códigos urbanos operan hoy con esa misma lógica implacable.
Normas arbitrarias vs. Conceptos urbanísticos
No hay que perder de vista una premisa fundamental: las ciudades se construyen a partir de conceptos urbanísticos, no a partir de la simple aplicación de normativas.
Los conceptos urbanísticos legítimos surgen de un plan urbano integral. Cuando este plan no existe, la normativa aparece como algo arbitrario, rígido y prejuicioso.
En esas condiciones, el urbanismo resulta severamente empobrecido por dos razones:
● Niega la innovación: Bloquea las nuevas propuestas surgidas de las preferencias reales de la gente.
● Funciona como un corset: Obliga a la sociedad a ajustarse a una estructura que ya no corresponde al cuerpo social de la comunidad actual.
Prohibiciones sin sustento técnico
La ausencia de un proyecto urbano transparente, nacido del debate abierto y del rigor profesional, abre la puerta a prejuicios ideológicos. Esto impide que muchas preferencias en el modo de vida de uso corriente en todo el mundo puedan concretarse a nivel local.
Por ejemplo, en Puerto Madryn están prohibidos por normativa los barrios cerrados y las rotondas urbanas de tipo cul-de-sac. Ambas restricciones se aplican, por supuesto, sin argumentos profesionales que las validen técnicamente.
Arquitectura, urbanismo y paisaje son los componentes ineludibles de una ciudad. El verdadero desafío actual es lograr su articulación dinámica a través de criterios de diseño urbano que escuchen, siempre, las valoraciones de sus habitantes.
Después de todo, como bien decía Shakespeare: ¿Qué es la ciudad sino su gente?
