ARQ. SANABRA: Las cosas por su nombre
Ensanche Sur: ¿Loteo o urbanización?
Por Arquitecto Carlos Sanabra para candelariopatagonia.com
En cualquier ámbito, desde el debate de las cuestiones públicas hasta nuestras interacciones diarias, la claridad y la precisión en el lenguaje evitan confusiones y nos ayuda a saber exactamente cuál es el mensaje que recibimos o emitimos.
Cuando se eligen los términos correctos, se pone en funcionamiento nuestra inteligencia, ordenamos nuestro pensamiento lo cual nos permite actuar con responsabilidad para moldear activamente nuestra realidad.
Por el contrario, utilizar términos ambiguos, palabras equivocadas o frases confusas conduce irremediablemente al malentendido y muchas veces a una confrontación evitable que consume mucha energía y se pierden buenas oportunidades de consenso.
En este contexto, el ruido de confusión de malos entendidos aleja la posibilidad de identificar aportes genuinos y encontrar ideas superadoras para calificar positivamente el debate de ideas.
Usar la terminología adecuada —especialmente cuando se trata de temas de competencia de profesiones específicas— dignifica la labor y el respeto tanto de quien emite el mensaje y como de quien lo recibe, pero fundamentalmente abre la perspectiva a la racionalidad y la creatividad humana para la mejor actuación de cada uno.
Sin embargo, cada vez es más frecuente encontrar en el lenguaje corriente de muchos funcionarios políticos y periodistas frases y palabras que aluden a ideas y conceptos que no se corresponden con las cosas concretas que sus acciones reflejan. En este caso surge la duda respecto a si esa falta de precisión es simplemente producto de la ignorancia o si en cambio existe un interés particular para mantenerla, generando un mar de dudas, ambigüedad e incertidumbre en quienes reciben el mensaje.
En los últimos tiempos se han conocido una cantidad de declaraciones de variado tipo y origen difundido por diferentes medios del proyecto de Ensanche Sur impulsado por la Municipalidad de Puerto Madryn, al presentarlo en algunos casos como “loteo” y en otros como “urbanización”.
Cabe señalar que la diferencia entre un loteo y una urbanización es enorme.
Un loteo es la simple partición de un territorio en lotes, en cambio una urbanización requiere de estudios muy serios y profesionales para conocer y entender el funcionamiento actual y futuro de una Ciudad, involucrando cuestiones económicas, de infraestructura, equipamiento urbano, físicas y ambientales por citar algunas de las más elementales.
Tal es la importancia de las cuestiones que involucra una urbanización que el sistema universitario argentino destina a esa disciplina varios años de estudio en la carrera de grado de arquitectura cuyas Facultades justamente se llaman de Arquitectura y Urbanismo.
Para ayudar a entenderlo a través de una simple analogía, el loteo es como ofrecerle a un joven enfermo un único medicamento, sin que le hubiera hecho los estudios necesarios para conocer su real condición de salud. En cambio, una urbanización es como aplicar al paciente todo el conocimiento profesional para saber en primer lugar su condición real, sus fortalezas y debilidades, las opciones para su mejoramiento y desarrollo pleno. Recién entonces –y en base a tales estudios- ofrecer las diferentes alternativas de medicamentos y su correspondiente aplicación en el tiempo.
El tema de debate incluye algunas otras cuestiones que contribuyen aún más a multiplicar la confusión atentando contra el correcto encuadre profesional del tema.
Una de ellas es la propia ley que genera el traspaso de esas 526 hectáreas al municipio local con la condición de que sean destinadas a vivienda única de familias sin propiedad inmobiliaria. Es evidente que quien genero la ley desconocía los aspectos urbanísticos más elementales. Por otra parte, la condición de que debían ser adjudicadas en el plazo de 10 años reafirma ese desconocimiento en materia de urbanismo.
Tal vez, para muchos políticos -tanto oficialistas como opositores- el Ensanche Sur una oportunidad para entregar 5.000 o 7.000 lotes a otros tantos (o más) electores, que en agradecimiento elijan su boleta en las próximas elecciones. Pero la cuestión no pasa por ahí.
