Por Arquitecto Carlos Sanabra para candelariopatagonia.com
La expresión «engaña pichanga» proviene de una deformación de la frase quechua “ñanga pichanga”. Originalmente, describía la venta de vino de baja calidad o sin terminar de fermentar (pichanga) que se rebajaba con agua, representando una estafa o pequeño engaño al consumidor. Así decíamos en nuestra juventud cuando se pretendía hacer pasar una cosa de menor valor presentándola como algo de mayor valor.
Generar un desarrollo urbano –serio y profesional- que involucra más de 500 hectáreas no es una simple partición de la tierra en lotes y calles. Involucra estudios de suelo, de cuencas aluvionales, de movilidad urbana, análisis de alternativas de aprovechamiento del suelo, determinación de áreas de intervención, alternativas de extensión de servicios, de uso del suelo.
También estudios de impacto ambiental, estrategias de ocupación funcional, impacto en las fuentes de trabajo en el resto de la ciudad, en los diversos servicios de educación, de salud, de seguridad, de densidad de población y de un largo etc.
En el final del camino de todos esos estudios se alcanzará el proyecto urbano, conformado con la documentación técnica correspondiente que lo justifique y del cual van a surgir las demandas de servicios y equipamientos necesarios para llevar a cabo su ejecución.
Por supuesto que este trabajo deberá estar a cargo de un responsable técnico profesional con la debida competencia profesional y un equipo de técnicos y asesores que le brinden el respaldo técnico necesario, quienes asumirán la responsabilidad técnico profesional y que por ello cobrarán los honorarios correspondientes.
A partir de la definición del proyecto urbano, hay que elaborar los proyectos ejecutivos de servicios y acá aparece un importante cuello de botella, ya que los servicios de energía eléctrica y agua potable involucran obras de nexo muchas de las cuales estarán localizadas fuera del área de proyecto y en algunos casos fuera de la ciudad –como es el caso de obras en el acueducto y la planta potabilizadora-.
La falta de cloacas es un serio problema de salubridad pública que, para un desarrollo de la escala señalada, no es aceptable que no exista y mucho menos cuando el desarrollo es promovido desde el sector público. Pero tal vez lo que genera mayor desconfianza es la propuesta -que han expresado los funcionarios que promueven el desarrollo- de cobrarle anticipadamente a los compradores de los futuros lotes urbanos, para generar un fondo económico para cubrir los costos que genere las inversiones en las obras necesarias.
La propuesta contradice numerosas ordenanzas municipales que prohíben la venta de lotes urbanos sin servicios ni apertura de calles desde hace más de 40 años.
Cabe preguntarse entonces, ¿se eliminará esa obligación para toda la ciudad? ¿Se podrá a partir de ahora fraccionar y vender en Madryn tierras rústicas para uso urbano, es decir sin servicios ni apertura de calles, ni mensura de subdivisión registrada?
Por otra parte, ¿Qué está pagando el futuro comprador si todavía no existen los proyectos y mucho menos los plazos de ejecución? ¿Qué garantía de cumplimiento tiene?
Esto del Ensanche Sur, ¿no será una engaña pichanga?





